Etiqueta: bienestar

Cuando te sientas agobiada… recuerda el frasco de mayonesa y café

           
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Un profesor en su clase, sin decir palabra, cogió un frasco grande y vacío de mayonesa y lo llenó con pelotas de golf.

Luego preguntó a sus estudiantes si el frasco estaba lleno y ellos estuvieron de acuerdo en decir que sí. Sigue leyendo “Cuando te sientas agobiada… recuerda el frasco de mayonesa y café”

Lo único que queremos todas es ser amadas

           

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Desde un perro en una jaula.
Hasta una chica que separa el jersey de su barriga cada dos segundos para que no se marque.
Esa es la puta mierda que hacemos al resto.
Hacer que se detesten para que quieran cambiar.
Porque no vale con estar, no.
No vale con levantarse todas las mañanas y leer la herida del mundo, no.
No es suficiente con lidiar con la familia, con las instituciones, con el trabajo, no. Sigue leyendo “Lo único que queremos todas es ser amadas”

15 rasgos de las personas “altamente sensibles”

            

Puede que seamos personas muy sensibles pero no lo hemos identificado nunca.Ciertos rasgos de personalidad son relativamente comunes; una de cada cinco personas los posee. Ser altamente sensible tiene numerosas características positivas. Aquí tenemos algunas de las cualidades que comparten las personas altamente sensibles. Sigue leyendo “15 rasgos de las personas “altamente sensibles””

Yo soy cara

            
 

Bienestar es una palabra que me despierta sospechas, o me da alergia, o ambas cosas. Escucho “bienestar” y me asaltan imágenes de matrimonios jóvenes haciendo picnics con el perro en una pradera en la que el césped parece cortado a máquina, o de parejas de ancianos tomando café al abrigo de un hogar a leña vestidos con ropa de lana suave y carísima, o de personas haciendo yoga al borde de un acantilado tailandés mientras atardece. No tengo nada contra las parejas jóvenes, los perros, los hogares a leña, los ancianos, la ropa de lana suave y carísima, el yoga, los atardeceres, y mucho menos Sigue leyendo “Yo soy cara”

Desesperados por relacionarnos

El encuentro con el otro completa una parte esencial de nuestras vidas. Eso no implica olvidar la propia identidad ni tener que estar pensando siempre en agradar.

La sociedad de consumo ha creado el imperio de la caducidad. Esto se ha trasladado a las relaciones. No solo los productos caducan, algunas relaciones también. Han desaparecido los referentes de nuestras certezas y nos invade la incertidumbre. Hay quien teme establecer relaciones duraderas. Porque los vínculos son frágiles y parece que dependen solo de los beneficios que generan. Son relaciones efímeras, sin compromiso. Satisfacen puntualmente ciertas necesidades. Son relaciones de desconocimiento mutuo y de uno mismo.

Hombres y mujeres se desesperan para relacionarse, ya que se sienten fácilmente “descartables” y abandonados a manejarse con sus propios recursos. Estamos ávidos de encontrar la seguridad que nos ofrece la unión, de encontrar con quien contar en momentos difíciles y de relacionarnos con alguien para huir de la soledad. Al mismo tiempo desconfiamos de que la relación dure. O que se convierta en una jaula que limite nuestra libertad. La idea está cargada de atracción y amenaza al mismo tiempo.

En este espacio podemos sanar traumas pasados y despertar la ligereza y espontaneidad del ser. Estar atento nos puede ayudar para darnos cuenta de lo que cobra vida a través del intercambio con los otros. El problema está en que inhibimos esta chispa por nuestras creencias, normas interiorizadas y temores. Nos domina el miedo a quedarnos privados de amor, a ser abandonados. Y en ese miedo la espontaneidad no tiene oportunidad de manifestarse, e incluso uno acaba convirtiéndose en una marioneta, tratando de quedar siempre bien, por miedo al rechazo.

Cuando disipamos estas inhibiciones y temores, se da la resonancia, la sintonía, la armonía, lo que Piaget denomina el élan y para Jung es la corriente. A la indagación apreciativa la denominamos el núcleo positivo, y para Schellenbaum es la energía vital. Esta se libera en el espacio relacional, del yo con el otro. Cuando se da, uno siente una fuerza ascendente, un impulso que le lleva hacia delante. Sin embargo, estas experiencias de energía vital “no modifican en nada la existencia”, afirma Schellenbaum, “a menos que no se truequen en una sensación vital nueva y fundamental, que penetre en todos y cada uno de nuestros pensamientos y acciones”. Sigue leyendo “Desesperados por relacionarnos”

10 señales de que tienes una relación tóxica

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1. Tu crecimiento personal no puede desarrollarse en la relación

Las relaciones sanas ofrecen un refugio seguro para el crecimiento personal. Aquellos que sienten que su propio crecimiento y felicidad deben ser sacrificados para la supervivencia de la relación, frecuentemente se encuentran a sí mismos yendo en la dirección equivocada en el amor.

2. Sientes como si la vida estuviera siendo extraída de ti

¿Has oído hablar de vampiros emocionales? Estos indecorosos personajes prosperan mientras extraen la energía y la vida de otros. Si sientes que estás en una relación que te saca todas tus energías y te deja exhausta y consumida, ten presente que rara vez habrá un final feliz.

3. Siempre eres la culpable

Si estás con alguien que tiende a culparte por sus enojos y problemas y gastas mucha energía en defenderte o en tratar de ser comprendida, deja de esperar que esto mejore. Más bien te hará más daño. Después de todo, a nadie le hace sentido el sinsentido.

4. Una persona tiene la mayor parte del poder sobre ambos

¿La persona que amas tiene demasiado poder sobre ti, además del poder del amor? Un evidente signo de una relación tóxica es cuando alguien tiene más poder sobre ti del que tú tienes sobre ti misma. Recuerda: nadie tiene poder sobre ti, ¡a menos que se lo des!

5. Justificas el comportamiento de tu pareja

Las relaciones insanas están llenas de negatividad y sacan lo peor de las personas en vez de lo mejor. Humillaciones, críticas e insultos son ejemplos de abuso emocional. Jamás deberían ser tolerados.Nadie merece ser tratado así, y nunca intentes justificar a alguien que te trata así.

6. Estar obsesionado se confunde con estar enamorado

Ten cuidado con la posesividad y con los celos, ya que son signos de alguien que está obsesionado más que enamorado. Si no hay una base de confianza en la relación, puedes confiar en que tendrás problemas. Sigue leyendo “10 señales de que tienes una relación tóxica”