Categoría: Viajar

El secreto de la felicidad no es casarse o tener un hijo, sino viajar

            

El día de la boda, tener un hijo o comprometerse son sin duda algunos de los momentos más importantes en la vida de una persona. Sin embargo, un estudio revela que para un gran número de hombres y mujeres hay algo que les ha hecho todavía más felices, y este algo es viajar.

Ya sea en un bed & breakfast, en un hotel de cinco estrellas, en un destino exótico o en una aventura con la mochila a cuestas, la experiencia vivida antes y durante el viaje es, a tenor de los resultados, mucho más placentera que cualquier otra cosa material. Sigue leyendo “El secreto de la felicidad no es casarse o tener un hijo, sino viajar”

6 señales de que eres el tipo de persona que debería viajar sola

Definitivamente amo viajar sola. La primera vez que lo hice tenía 21 años y pasé seis semanas con mi mochila en el hombro por Europa. Trabajé mientras estudiaba en la escuela y guardé cada centavo que pude ahorrar, así que cuando ya tenía la edad necesaria para viajar, también tenía ahorrado lo suficiente para un pasaje. Mis amigas de la escuela no habían trabajado como yo, así que decidí ir sola. No podía esperar a que alguno de ellos comenzara a ahorrar para una aventura. Esa fue mi primera lección importante: Nunca esperes a que alguien más esté tan motivado como tú lo estás. Cuando estés lista y tengas los medios para irte ¡Vete!

Desde entonces, también he viajado con amigos y ha sido divertido, pero es una experiencia completamente diferente. Sin restarle valor, viajar solo te enriquece de una forma que no sería posible si tuvieses compañía. Si no estás hecho para hacerlo, en el mejor de los casos lo encontrarás una experiencia aterradora; en el peor caso, una experiencia deprimente. Aquí te dejo seis señales de que quizás esto sea lo tuyo:

1. No te preocupa perderte eventos

Si eres el tipo que se queda voluntariamente en casa cuando todos sus amigos están de fiesta y no te preguntas que estarán haciendo o no te sientes mal por estar perdiéndote algo, probablemente no tendrás problemas. Gran parte de viajar solo es elegir dejar ir las cosas que podrías estar haciendo con otros. También es aceptar que tendrás experiencias que no podrás compartir con tus amigos cuando llegues a casa. Claro, podrás contar historias, pero nunca tendrás bromas internas del tiempo en el que estuviste lejos, y es muy probable que ellos sí las tengan entre ellos.

2. Te haces reír a ti mismo

Es muy importante el disfrutar de tu propia compañía. Si bien conocerás a MUCHAS personas diferentes y asombrosas en el camino, estarás pasando mucho tiempo contigo mismo. Subiendo a trenes, estando en aeropuertos, caminando por las calles de ciudades nuevas y comiendo afuera. El ser capaz de hacerte reír y simplemente estar cómodo contigo mismo, es ESENCIAL para viajar solo.

3. Eres impaciente

Una vez viajé con una amiga a quien le ENCANTABAN las tiendas de regalos. Yo odiaba comprar en países en los que habría preferido estar admirando los hermosos paisajes y comiendo cosas deliciosas. No la juzgo por su amor a las tiendas de regalos, pero simplemente no es para mí. Y no soy muy buena siendo paciente con las cosas que el resto quiere hacer y que yo encuentro un desperdicio de mi tiempo. Soy como un niño pequeño que ha sido arrastrado al supermercado por su madre: Solo quiero irme y no soy lo suficientemente madura para ocultarlo. Si quieres hacer lo que tú quieres hacer, viaja solo.

4. No tienes problemas hablando con desconocidos y amas conocer nuevas personas

Incluso la persona más solitaria no puede ser la persona más solitaria cuando viaja sola. Para hablar con el agente de viajes, el personal de servicio y los locales, deberás tener confianza. Además conocerás MUCHAS personas, especialmente si haces algún tipo de actividad como tomar un tour, asistir a una clase o practicar algún deporte. El viajar solo no es tan solitario como suena. De hecho, la mayoría del tiempo compartirás espacios con gente nueva y distinta. Si tienes un presupuesto ajustado es posible que compartas una habitación de hostal con varias personas más, así que si relacionarte con desconocido no es lo tuyo: SORPRESA, puede que viajar solo no sea para ti.

5. Eres independiente

Debes ser absolutamente capaz de hacer cosas por tu cuenta. No puedes confiar en nadie más que en ti mismo. Nadie más averiguará a cuáles trenes debes subir. Nadie buscará información sobre la hora que debes dejar el hostal. Nadie leerá un mapa por ti. Estas son cosas que tienes que tú debes hacer. Por lo tanto, a menos que tengas la iniciativa y te sientas lo suficientemente confiado para navegar por lugares desconocidos y extranjeros, a menudo sin asistencia, podrías encontrarte en apuros y sin ninguna esperanza. Pero, si por el contrario, hacer todo por ti mismo es algo que te resulta natural y cómodo, entonces probablemente amarás volar solo.

6. Prosperas en torno a la espontaneidad

Una vez dejé mis llaves fuera de mi habitación y tuve que pasar la noche en la calle. En Paris. Esa fue una situación extrema para los estándares de viajes normales, pero pensé: “Hay peores sitios para dormir que las calles de una hermosa ciudad,” y me cubrí con mi toalla de playa y usé mi mochila como almohada, haciendo de la entrada del hostal mi habitación. Los planes no siempre resultan del modo en que los planificaste. Tienes que estar listo y dispuesto a recibir algunos golpes, mientras mantienes una actitud positiva o lo pasarás terrible. Una de las cosas más maravillosas sobre viajar solo es despertar una mañana, digamos en Roma, y decir: “Creo que me gustaría ir a Grecia hoy”. Sin rendir cuentas a nadie. Sin pensarlo por algunos días ¡Simplemente hacerlo! Esa es la parte más encantadora: no estás amarrada a nadie y a ningún itinerario, así que todo puede cambiar en un segundo.

Kat George

vive tu sueño beachVive tu sueño y no sueñes tu vida ¡3ª edición!
“El destino me ha llevado a descubrir este libro cuando más necesitaba  palabras llenas de energía y de luz. Ha sido un vaso de agua fresquita en mi desierto alpino.” (Elena)
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¿Por qué nos enamoramos más intensamente cuando estamos de viaje?

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Ya te pasó cuando, en tu tierna pubertad, te enamoraste del vecino de la casa en la que veraneábais. Luego te volvió a suceder durante ese campamento al que te empeñaste en no ir, pero del que volviste hecho un mar de lágrimas y con una dirección postal como único recordatorio de tu pasión adolescente. Luego te ha sucedido en festivales, durante el Erasmus, en el Interrail… No sabes cómo lo haces, pero es irte de viaje y volverte absolutamente loco/a de amor.

¿Lo peor? Vuelves inconsolable, absolutamente roto si sabes que no vas a ver pronto al objeto de tu efímero deseo, o indescriptiblemente emocionado si resulta que lo vuestro va para largo. Pero todo eso da igual: tú no haces más que rememorar la infinidad de momentos que habéis pasado juntos, como una edulcorada y emocionante sucesión de vines (el tiempo que habéis compartido no da ni para vídeo de Instagram). Es como si toda una vida hubiese tenido lugar en unas horas, y al ritmo de un remix veraniego. Y tú estabas tan ingenioso, y el otro estaba tan guapo, y habéis compartido tantas cosas importantes…

En fin, que te vuelves loco durante y después, ¡incluso si es tu pareja! Con ella, de prontoes fácil que sientas que todo marcha mejor que nunca, que volvéis a sentir el fuego de los inicios, que te entiende como cuando os acabábais de conocer y os pasábais noches sin dormir. Pero ¿por qué sucede todo esto exactamente? ¿Qué extraño mecanismo se pone en funcionamiento para que perdamos el control de esa forma cuando amor y aventura se unen? Le hemos pedido a Jaime Burque, psicólogo, que nos desvele el misterio. Y sí, se nota que sabe de lo que habla…

AL VIAJAR, TE RELAJAS Y TODO FLUYE

Burque lo tiene claro: “En nuestra vida diaria solemos tener hábitos, esquemas mentales y pautas de pensamientos que a veces son encorsetadas, negativas o rígidas. Cuando viajamos es como si rompiésemos en pedazos estos hábitos, y todo fluye con más fuerza.

Desaparecen actitudes como la necesidad de aprobación, el victimismo o la anticipación negativa, y ganamos en una visión más positiva y sana de las cosas”, explica. Además, en las relaciones de pareja, “se descontaminan los problemas de comunicación, ideas irracionales o susceptibilidades que puedan tener sus miembros”.

De esa forma, “nos quitamos inseguridades, miedos o etiquetas perniciosas que hacen quela relación con un desconocido fluya de manera más natural y nos atrevamos a más cosas”, continúa Burque. Es decir, que somos mucho más encantadores y abiertos cuando nos ponemos el chip de trotamundos. Si ya lo decíamos nosotros…

VIAJAR NOS HACE “FLORECER EMOCIONALMENTE”

Al estar de viaje “se generan una gran cantidad de emociones positivas en nuestro cuerpo, como la relajación, la ilusión, la alegría o la pasión, que producen un efecto dominó en nuestro cerebro; es lo que se llama florecer emocionalmente en psicología. Y cuanto más florecemos, más seguros estamos, más nos abrimos a la vida y más positivos nos volvemos, algo que tiene unas consecuencias espectaculares en el desarrollo de las relaciones afectivas”, nos explica Burque. Así que eso explica por qué nos creíamos tan chispeantes…

TENEMOS MÁS TIEMPO PARA COMPARTIR

“Compartir vivencias y experiencias -continúa Burque- une muchísimo, y crea lazos afectivos muy fuertes. Obviamente, eso es un caldo de cultivo maravilloso para el romance” (y sí, es lo que vemos en loop en nuestro cerebro cuando volvemos de viaje y cerramos los ojitos). Sigue leyendo “¿Por qué nos enamoramos más intensamente cuando estamos de viaje?”

Vivir mis sueños, vivir mis miedos

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Cuando alguna vez de niña o niño ves un mochilero paseando por tu ciudad o conoces a alguien de mayor edad que recorre mundo y sientes que tú cuando seas mayor quieres hacer lo mismo, ahí, es justo ahí cuando nace esa “llamita” que puedes prender. Quizá te guste viajar porque amas los paisajes y la naturaleza o porque sientes curiosidad por culturas exóticas, porque eres un amante de la fotografía o porque disfrutas con los deportes de riesgo, sea por cualquier razón o por todas ellas, si alguna vez abriste los ojos como platos al pensar en ello y no pudiste dormir imaginando cómo sería, si alguna vez soñaste con algo, a menos que sea subir a la luna a pie, si algún día de tu niñez o incluso ahora mismo surgió esa “llamita”, préndela.

Quiero destacar una serie de frases que a menudo me repiten cuando me preguntan qué hago en la vida: “lo que haces es algo que todos pensamos pero no nos atrevemos”, “eres valiente”, “yo tengo este miedo”, “yo tengo este otro”, “no puedo dejar mi vida”, “yo no puedo porque…” No, nada de eso es cierto, solo tenemos miedo al cambio.

Los miedos internos

Soy una persona con miedos, como cualquier mortal, tímida, que me cohíbo e intimido con facilidad, con pánico escénico (y ésto no lo he hablado con muchas personas, si acaso con una) aunque dando mi mejor Yo muchas veces, la mayoría ya, consigo sentirme a gusto. Hay quien con dieciocho años abandona su zona de confort y se lanzan a viajar en solitario a un punto remoto del planeta, yo admiro a estos chicos y chicas, pero si alguien, tú o yo necesitamos un tiempo y trabajar algo en nosotros para alcanzar lo que realmente amamos, ¿por qué no?, trabajemos para prender esa “llamita”.

Yo tenía tantos miedos… pero mi “llamita” la encendió Jose Luis, un buen amigo de mi padre que recorría parte del mundo en bicicleta y me contaba tantas historias de personas en lugares remotos, de sus aventuras, de la calidad humana de aquellas gentes… que siempre pensaba “cuando sea mayor me voy con él”, nunca lo hice y además murió hace tres años, lo lamenté mucho porque lo admiré desde que tengo uso de razón y además ya tan siquiera puedo compartir unas palabras. Teniendo a él como referencia y dada mi personalidad que yo creía débil y miedosa, nunca me sentí capaz de hacer lo mismo, pero la “llamita” pudo con mis miedos así que comencé a tomar consciencia de quién era yo y cuál era mi punto de partida detrás de todos esos muros que alguna vez me puse, a partir de ahí hice un trabajo personal, por eso comencé a viajar en solitario por algunas zonas de montaña de Andalucía, el lugar en el que nací, allí me sentía segura por cercanía y por compartir el mismo idioma, éste fue uno de mis primeros entrenamientos personales que permitieron tanto comenzar a derrumbar esos muros como también reafirmar mi persona, lo hice con miedos pero sin dudas, lo hice. Sigue leyendo “Vivir mis sueños, vivir mis miedos”

25 razones por las que deberías enamorarte de una persona que viaja

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Llegas a una fiesta y la ves: no importa si es chico o chica, alta o baja, rubia o morena; la persona viajera desprende algo, un magnetismo irresistible. Quizá la veas contando, despreocupada, historias increíbles; quizá escuchando atentamente al personaje más extravagante del lugar. De cualquier modo, sabrás al segundo que no estás ante un ser humano común… y cuando descubras por qué, estarás condenado: cualquier otra conquista, pasada o futura, te sabrá a poco. He aquí las razones:

1. PORQUE NO LOS OIRÁS QUEJARSE POR TONTERÍAS. Viajar es adaptarse continuamente: a un nuevo país, a unas nuevas costumbres, a distintos horarios, a cambios de planes… La rutina ofrece unas comodidades insólitas para el viajero, y ellos lo saben. Si durante el Interrail no se quejaron por pasar la noche en estaciones de tren, no se van a volver locos porque no hayas cambiado las sábanas.

2. PORQUE NO SE ENZARZARÁN EN DISCUSIONES ESTÚPIDAS. ¿Para qué estar quince minutos discutiendo sobre por qué se cogió esta ruta y no otra si podríais estar ya andando hacia donde queréis llegar? El viajero experimentado no se enreda en minucias: su único afán es aprovechar el tiempo de la mejor manera posible.

3. PORQUE SIEMPRE TENDRÁ UNA HISTORIA FASCINANTE QUE CONTAR. Te hablará de aquella noche que se quedó sin gasolina en el Monte Atlas y tuvo que quedarse a dormir en un pueblo en ruinas, de la vez que en México le paró la policía para que le ayudasen a terminar una carretera, de cómo comía en el suelo en la casa de aquella familia india tan simpática con la que vivió en Inglaterra… Su anecdotario es infinito, ¡y muy divertido!

4. PORQUE SIEMPRE ESTARÁN DISPUESTOS PARA LA AVENTURA. Ya puede ser, como dijimos, pillar cerveza a las tres de la mañana, o incluso coger el coche un martes, conducir sin rumbo hasta la madrugada y faltar al trabajo al día siguiente. No tienen que ser grandes cosas: el verdadero viajero crea la aventura allá donde va.

5. PORQUE SABEN MUCHO DE MUCHOS TEMAS DISTINTOS. Si leer un libro es como hacer un viaje, hacer un viaje es como leer un montón de libros. Por eso, tu objeto de deseo albergará muchos datos (y quizá muy random) en su inquieto cerebrito: “¿Sabías que en Alemania se puede fumar en los bares?” “¿Y que en Islandia hace menos frío que en Nueva York?” Adorable. ¡Y fantástico para los Trivial de bar!

6. PORQUE VIAJAN TAMBIÉN CON LA MENTE. Y eso significa que les gustará la música, el cine, la lectura, el arte… ¿Entiendes ya por qué son tan entretenidos?

7. PORQUE NUNCA SE ABURREN. Estamos hablando de gente que ha pasado más de 12 horas en un avión para ir a la otra punta del globo y ha vuelto cuerda: ahora que está en tierra, ven el mundo como un parque temático de opciones infinitas.

8. PORQUE NO TE NECESITARÁN PARA NADA. Estarán contigo porque quieren, no porque hayan construido su existencia en base a ti. Ellos, y ellas, han caminado a lo largo y ancho de este mundo, enfrentándose a sus miedos y a sus “no puedo” hasta aprender que lo único que necesitan en la vida son ganas. Y eso no lo pueden dejar en manos de nadie: sólo puede nacer en su interior.

9. PORQUE LO MIRARÁN TODO CON OJOS DE ALIEN. Para estos interesantes seres, todo se asemeja al viaje, y sienten la misma fascinación por la nueva tienda de su barrio que por la calle más cool de Berlín. No decimos que les gusten igual: decimos que los (buenos) viajeros no pierden la capacidad de asombro en ningún momento, y eso les hace estar permanentemente ilusionados, en un ademán que recuerda un poco a los niños. ¿Y qué hay más encantador que un niño… que, además, se vale por sí mismo?

10. PORQUE SON UNA FUENTE INAGOTABLE DE PLANES. Como todo les asombra, querrán formar parte de cada mini-cosa que les llame la atención. ¿Un curso de serigrafía? ¡Adelante! ¿Una banda de música que sólo se dedica a improvisar? ¡Por qué no! ¿Un recorrido por el apasionante Museo Municipal? ¡Vamos!

11. PORQUE SIEMPRE ENCONTRARÁN LA PALABRA EXACTA. Vamos a ver, estamos hablando de personas que han logrado entenderse por señas con un funcionario bielorruso. ¿Decirte exactamente por qué estaban enfadados anoche? ¡Pan comido!

12. PORQUE SON GENEROSOS… Un verdadero viajero recoge a esos dos muchachos que están haciendo auto-stop, se para el tiempo que haga falta a decirle al grupo de guiris dónde se comen los mejores churros de la ciudad, ayuda a otro huésped a evitar esa habitación en la que hay tanto ruido… (aunque él mismo esté a punto de perder el tren). Para el aventurero, sharing is caring, y cuando uno está fuera de casa, sabe que lo que realmente marca la diferencia son ese tipo de intercambios. Sigue leyendo “25 razones por las que deberías enamorarte de una persona que viaja”

Las 50 frases sobre viajes más inspiradoras

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1. “Viajar es un ejercicio con consecuencias fatales para los prejuicios, la intolerancia y la estrechez de mente”. – Mark Twain

2. “El mundo es un libro y aquellos que no viajan sólo leen una página”. – San Agustín

3.“No hay tierras extranjeras. Quien viaja es el único extranjero*”. – Robert Louis Stevenson

4. “Viajar sirve para ajustar la imaginación a la realidad, y para ver las cosas como son en vez de pensar cómo serán”. – Samuel Johnson

5. “Lo conmovedor o irónico de dejar atrás la juventud está implícito en cada uno de los momentos gozosos al viajar: uno sabe que la primera alegría jamás será recobrada, y el viajero sabio aprende a no repetir sus éxitos sino a ir tras nuevos lugares todo el tiempo”. – Paul Fussell

6. “Nuestras maletas maltrechas estaban apiladas en la acera nuevamente; teníamos mucho por recorrer. Pero no importa, el camino es la vida”. – Jack Kerouac

7. “Aquel que no viaja no conoce el valor de los hombres”. – Proverbio moro

8. “Las personas viajan a destinos distantes para observar, fascinadas, el tipo de gente que ignoran cuando están en casa”. – Dagobert D. Runes

9. “Un viaje es como el matrimonio. La manera certera de estar errados es pensar que tenemos el control”. – John Steinbeck

10. “Nadie se da cuenta de lo hermoso que es viajar hasta que vuelve a casa y descansa sobre su almohada vieja y conocida”. – Lin Yutang

11. “El verdadero viajero encuentra que el aburrimiento es más bien agradable que molesto. Es el símbolo de su libertad –su excesiva libertad-. Él acepta su aburrimiento, cuando viene, no como mero principio filosófico sino casi con placer”. – Aldous Huxley

12. “Todos los viajes tienen sus ventajas. Si el viajero visita países que están en mejores condiciones, él puede aprender cómo mejorar el propio. Y si la fortuna lo lleva hacia peores lugares, quizás aprenda a disfrutar de lo que tiene en casa”. – Samuel Johnson

13. “En mi caso, no viajo para ir a un lugar en particular, sino por ir. Viajo por el placer de viajar. La cuestión es movernos”. – Robert Louis Stevenson

14. “Viajar es una brutalidad. Te obliga a confiar en extraños y a perder de vista todo lo que te resulta familiar y confortable de tus amigos y tu casa. Estás todo el tiempo en desequilibrio. Nada es tuyo excepto lo más esencial: el aire, las horas de descanso, los sueños, el mar, el cielo; todas aquellas cosas que tienden hacia lo eterno o hacia lo que imaginamos como tal”. – Cesare Pavese

15. “Nuestro destino nunca es un lugar, sino una nueva forma de ver las cosas”. – Henry Miller

16. “Un viajero sin capacidad de observación es como un pájaro sin alas” – Moslih Eddin Saadi

17. “Cuando salgamos del enfrascamiento de nuestro propio ego y cuando escapemos como ardillas de la jaula que es nuestra personalidad para volver nuevamente al bosque, temblaremos de frío y de miedo. Entonces nos pasarán cosas que harán que no sepamos quiénes somos. La vida, fresca y reveladora, se nos adentrará”. – D. H. Lawrence

18. “Despertar en soledad en un pueblo extraño es una de las sensaciones más placenteras de este mundo”. – Freya Stark

19. “Dentro de veinte años estarás más decepcionado de las cosas que no hiciste que de las que hiciste. Así que desata amarras y navega alejándote de los puertos conocidos. Aprovecha los vientos alisios en tus velas. Explora. Sueña. Descubre”. – Mark Twain

20. “Viajar es más que ver lo que hay para ver; es iniciar un cambio en nuestras ideas sobre lo que es vivir que continúa en nosotros de manera profunda y permanente”. – Miriam Beard Sigue leyendo “Las 50 frases sobre viajes más inspiradoras”

Cómo reconocer a un auténtico viajero

Dice un proverbio tibetano: “El viaje es un regreso a lo esencial”. Y los auténticos viajeros son los que lo ponen en práctica: viajan sin prisas, con poco equipaje y sencillez; son generosos, capaces de aceptar el cambio y la diferencia y saben manejarse en cualquier tipo de situación. Estos seis principios que identificarán al auténtico “vagabundo viajero” y le diferenciarán del turista de paso.

1. La lentitud

El buen viajero se mueve sin prisas y sin una apretada agenda con centenares de cosas para ver o hacer cada día. El viaje lento permite fijarse en detalles que de otra forma se escaparían, charlar con la gente o descubrir agradables sorpresas inesperadas. Las transiciones geográficas, humanas y culturales se viven suavemente surcando el agua o siguiendo el camino.

2. La sobriedad

Cuando se viaja es fácil comprobar que en realidad no se necesita casi nada para disfrutar y ser felices. Conocer las necesidades reales con precisión permite responder a ellas minimizando el uso de los recursos. Una actitud sobria y humilde es una muestra de respeto hacia el otro y una apertura a su realidad. Así se podrá adaptar la forma de satisfacer necesidades a las realidades y los conocimientos locales.

3. El intercambio

Hay que viajar sin orejeras y mirando lo que se encuentra en el camino. El viaje es una oportunidad de conocer gente, y el encuentro sería incompleto sin intercambio. Escuchando y observando, el viajero aprende a deshacerse de sus prejuicios y a recibir otra cultura que no es ni mejor ni peor que la suya sino simplemente diferente. Se puede compartir ideas y conocimientos sin imponerlos al otro. El intercambio puede hacerse también en forma de bienes o servicios o mediante la participación en la economía solidaria. Sigue leyendo “Cómo reconocer a un auténtico viajero”