Categoría: Viajar

El secreto de la felicidad no es casarse o tener un hijo, sino viajar

            

El día de la boda, tener un hijo o comprometerse son sin duda algunos de los momentos más importantes en la vida de una persona. Sin embargo, un estudio revela que para un gran número de hombres y mujeres hay algo que les ha hecho todavía más felices, y este algo es viajar.

Ya sea en un bed & breakfast, en un hotel de cinco estrellas, en un destino exótico o en una aventura con la mochila a cuestas, la experiencia vivida antes y durante el viaje es, a tenor de los resultados, mucho más placentera que cualquier otra cosa material. Sigue leyendo “El secreto de la felicidad no es casarse o tener un hijo, sino viajar”

6 señales de que eres el tipo de persona que debería viajar sola

Definitivamente amo viajar sola. La primera vez que lo hice tenía 21 años y pasé seis semanas con mi mochila en el hombro por Europa. Trabajé mientras estudiaba en la escuela y guardé cada centavo que pude ahorrar, así que cuando ya tenía la edad necesaria para viajar, también tenía ahorrado lo suficiente para un pasaje. Mis amigas de la escuela no habían trabajado como yo, así que decidí ir sola. No podía esperar a que alguno de ellos comenzara a ahorrar para una aventura. Esa fue mi primera lección importante: Nunca esperes a que alguien más esté tan motivado como tú lo estás. Cuando estés lista y tengas los medios para irte ¡Vete! Sigue leyendo “6 señales de que eres el tipo de persona que debería viajar sola”

¿Por qué nos enamoramos más intensamente cuando estamos de viaje?

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Ya te pasó cuando, en tu tierna pubertad, te enamoraste del vecino de la casa en la que veraneábais. Luego te volvió a suceder durante ese campamento al que te empeñaste en no ir, pero del que volviste hecho un mar de lágrimas y con una dirección postal como único recordatorio de tu pasión adolescente. Luego te ha sucedido en festivales, durante el Erasmus, en el Interrail… No sabes cómo lo haces, pero es irte de viaje y volverte absolutamente loco/a de amor.

¿Lo peor? Vuelves inconsolable, absolutamente roto si sabes que no vas a ver pronto al objeto de tu efímero deseo, o indescriptiblemente emocionado si resulta que lo vuestro va para largo. Pero todo eso da igual: tú no haces más que rememorar la infinidad de momentos que habéis pasado juntos, como una edulcorada y emocionante sucesión de vines (el tiempo que habéis compartido no da ni para vídeo de Instagram). Es como si toda una vida hubiese tenido lugar en unas horas, y al ritmo de un remix veraniego. Y tú estabas tan ingenioso, y el otro estaba tan guapo, y habéis compartido tantas cosas importantes…

En fin, que te vuelves loco durante y después, ¡incluso si es tu pareja! Con ella, de prontoes fácil que sientas que todo marcha mejor que nunca, que volvéis a sentir el fuego de los inicios, que te entiende como cuando os acabábais de conocer y os pasábais noches sin dormir. Pero ¿por qué sucede todo esto exactamente? ¿Qué extraño mecanismo se pone en funcionamiento para que perdamos el control de esa forma cuando amor y aventura se unen? Le hemos pedido a Jaime Burque, psicólogo, que nos desvele el misterio. Y sí, se nota que sabe de lo que habla…

AL VIAJAR, TE RELAJAS Y TODO FLUYE

Burque lo tiene claro: “En nuestra vida diaria solemos tener hábitos, esquemas mentales y pautas de pensamientos que a veces son encorsetadas, negativas o rígidas. Cuando viajamos es como si rompiésemos en pedazos estos hábitos, y todo fluye con más fuerza.

Desaparecen actitudes como la necesidad de aprobación, el victimismo o la anticipación negativa, y ganamos en una visión más positiva y sana de las cosas”, explica. Además, en las relaciones de pareja, “se descontaminan los problemas de comunicación, ideas irracionales o susceptibilidades que puedan tener sus miembros”.

De esa forma, “nos quitamos inseguridades, miedos o etiquetas perniciosas que hacen quela relación con un desconocido fluya de manera más natural y nos atrevamos a más cosas”, continúa Burque. Es decir, que somos mucho más encantadores y abiertos cuando nos ponemos el chip de trotamundos. Si ya lo decíamos nosotros…

VIAJAR NOS HACE “FLORECER EMOCIONALMENTE”

Al estar de viaje “se generan una gran cantidad de emociones positivas en nuestro cuerpo, como la relajación, la ilusión, la alegría o la pasión, que producen un efecto dominó en nuestro cerebro; es lo que se llama florecer emocionalmente en psicología. Y cuanto más florecemos, más seguros estamos, más nos abrimos a la vida y más positivos nos volvemos, algo que tiene unas consecuencias espectaculares en el desarrollo de las relaciones afectivas”, nos explica Burque. Así que eso explica por qué nos creíamos tan chispeantes…

TENEMOS MÁS TIEMPO PARA COMPARTIR

“Compartir vivencias y experiencias -continúa Burque- une muchísimo, y crea lazos afectivos muy fuertes. Obviamente, eso es un caldo de cultivo maravilloso para el romance” (y sí, es lo que vemos en loop en nuestro cerebro cuando volvemos de viaje y cerramos los ojitos). Sigue leyendo “¿Por qué nos enamoramos más intensamente cuando estamos de viaje?”

Vivir mis sueños, vivir mis miedos

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Cuando alguna vez de niña o niño ves un mochilero paseando por tu ciudad o conoces a alguien de mayor edad que recorre mundo y sientes que tú cuando seas mayor quieres hacer lo mismo, ahí, es justo ahí cuando nace esa “llamita” que puedes prender. Quizá te guste viajar porque amas los paisajes y la naturaleza o porque sientes curiosidad por culturas exóticas, porque eres un amante de la fotografía o porque disfrutas con los deportes de riesgo, sea por cualquier razón o por todas ellas, si alguna vez abriste los ojos como platos al pensar en ello y no pudiste dormir imaginando cómo sería, si alguna vez soñaste con algo, a menos que sea subir a la luna a pie, si algún día de tu niñez o incluso ahora mismo surgió esa “llamita”, préndela.

Quiero destacar una serie de frases que a menudo me repiten cuando me preguntan qué hago en la vida: “lo que haces es algo que todos pensamos pero no nos atrevemos”, “eres valiente”, “yo tengo este miedo”, “yo tengo este otro”, “no puedo dejar mi vida”, “yo no puedo porque…” No, nada de eso es cierto, solo tenemos miedo al cambio.

Los miedos internos

Soy una persona con miedos, como cualquier mortal, tímida, que me cohíbo e intimido con facilidad, con pánico escénico (y ésto no lo he hablado con muchas personas, si acaso con una) aunque dando mi mejor Yo muchas veces, la mayoría ya, consigo sentirme a gusto. Hay quien con dieciocho años abandona su zona de confort y se lanzan a viajar en solitario a un punto remoto del planeta, yo admiro a estos chicos y chicas, pero si alguien, tú o yo necesitamos un tiempo y trabajar algo en nosotros para alcanzar lo que realmente amamos, ¿por qué no?, trabajemos para prender esa “llamita”.

Yo tenía tantos miedos… pero mi “llamita” la encendió Jose Luis, un buen amigo de mi padre que recorría parte del mundo en bicicleta y me contaba tantas historias de personas en lugares remotos, de sus aventuras, de la calidad humana de aquellas gentes… que siempre pensaba “cuando sea mayor me voy con él”, nunca lo hice y además murió hace tres años, lo lamenté mucho porque lo admiré desde que tengo uso de razón y además ya tan siquiera puedo compartir unas palabras. Teniendo a él como referencia y dada mi personalidad que yo creía débil y miedosa, nunca me sentí capaz de hacer lo mismo, pero la “llamita” pudo con mis miedos así que comencé a tomar consciencia de quién era yo y cuál era mi punto de partida detrás de todos esos muros que alguna vez me puse, a partir de ahí hice un trabajo personal, por eso comencé a viajar en solitario por algunas zonas de montaña de Andalucía, el lugar en el que nací, allí me sentía segura por cercanía y por compartir el mismo idioma, éste fue uno de mis primeros entrenamientos personales que permitieron tanto comenzar a derrumbar esos muros como también reafirmar mi persona, lo hice con miedos pero sin dudas, lo hice. Sigue leyendo “Vivir mis sueños, vivir mis miedos”

25 razones por las que deberías enamorarte de una persona que viaja

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Llegas a una fiesta y la ves: no importa si es chico o chica, alta o baja, rubia o morena; la persona viajera desprende algo, un magnetismo irresistible. Quizá la veas contando, despreocupada, historias increíbles; quizá escuchando atentamente al personaje más extravagante del lugar. De cualquier modo, sabrás al segundo que no estás ante un ser humano común… y cuando descubras por qué, estarás condenado: cualquier otra conquista, pasada o futura, te sabrá a poco. He aquí las razones: Sigue leyendo “25 razones por las que deberías enamorarte de una persona que viaja”

Las 50 frases sobre viajes más inspiradoras

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1. “Viajar es un ejercicio con consecuencias fatales para los prejuicios, la intolerancia y la estrechez de mente”. – Mark Twain

2. “El mundo es un libro y aquellos que no viajan sólo leen una página”. – San Agustín

3.“No hay tierras extranjeras. Quien viaja es el único extranjero*”. – Robert Louis Stevenson

4. “Viajar sirve para ajustar la imaginación a la realidad, y para ver las cosas como son en vez de pensar cómo serán”. – Samuel Johnson

5. “Lo conmovedor o irónico de dejar atrás la juventud está implícito en cada uno de los momentos gozosos al viajar: uno sabe que la primera alegría jamás será recobrada, y el viajero sabio aprende a no repetir sus éxitos sino a ir tras nuevos lugares todo el tiempo”. – Paul Fussell

6. “Nuestras maletas maltrechas estaban apiladas en la acera nuevamente; teníamos mucho por recorrer. Pero no importa, el camino es la vida”. – Jack Kerouac

7. “Aquel que no viaja no conoce el valor de los hombres”. – Proverbio moro

8. “Las personas viajan a destinos distantes para observar, fascinadas, el tipo de gente que ignoran cuando están en casa”. – Dagobert D. Runes

9. “Un viaje es como el matrimonio. La manera certera de estar errados es pensar que tenemos el control”. – John Steinbeck

10. “Nadie se da cuenta de lo hermoso que es viajar hasta que vuelve a casa y descansa sobre su almohada vieja y conocida”. – Lin Yutang

11. “El verdadero viajero encuentra que el aburrimiento es más bien agradable que molesto. Es el símbolo de su libertad –su excesiva libertad-. Él acepta su aburrimiento, cuando viene, no como mero principio filosófico sino casi con placer”. – Aldous Huxley

12. “Todos los viajes tienen sus ventajas. Si el viajero visita países que están en mejores condiciones, él puede aprender cómo mejorar el propio. Y si la fortuna lo lleva hacia peores lugares, quizás aprenda a disfrutar de lo que tiene en casa”. – Samuel Johnson

13. “En mi caso, no viajo para ir a un lugar en particular, sino por ir. Viajo por el placer de viajar. La cuestión es movernos”. – Robert Louis Stevenson

14. “Viajar es una brutalidad. Te obliga a confiar en extraños y a perder de vista todo lo que te resulta familiar y confortable de tus amigos y tu casa. Estás todo el tiempo en desequilibrio. Nada es tuyo excepto lo más esencial: el aire, las horas de descanso, los sueños, el mar, el cielo; todas aquellas cosas que tienden hacia lo eterno o hacia lo que imaginamos como tal”. – Cesare Pavese

15. “Nuestro destino nunca es un lugar, sino una nueva forma de ver las cosas”. – Henry Miller

16. “Un viajero sin capacidad de observación es como un pájaro sin alas” – Moslih Eddin Saadi

17. “Cuando salgamos del enfrascamiento de nuestro propio ego y cuando escapemos como ardillas de la jaula que es nuestra personalidad para volver nuevamente al bosque, temblaremos de frío y de miedo. Entonces nos pasarán cosas que harán que no sepamos quiénes somos. La vida, fresca y reveladora, se nos adentrará”. – D. H. Lawrence

18. “Despertar en soledad en un pueblo extraño es una de las sensaciones más placenteras de este mundo”. – Freya Stark

19. “Dentro de veinte años estarás más decepcionado de las cosas que no hiciste que de las que hiciste. Así que desata amarras y navega alejándote de los puertos conocidos. Aprovecha los vientos alisios en tus velas. Explora. Sueña. Descubre”. – Mark Twain

20. “Viajar es más que ver lo que hay para ver; es iniciar un cambio en nuestras ideas sobre lo que es vivir que continúa en nosotros de manera profunda y permanente”. – Miriam Beard Sigue leyendo “Las 50 frases sobre viajes más inspiradoras”

Cómo reconocer a un auténtico viajero

Dice un proverbio tibetano: “El viaje es un regreso a lo esencial”. Y los auténticos viajeros son los que lo ponen en práctica: viajan sin prisas, con poco equipaje y sencillez; son generosos, capaces de aceptar el cambio y la diferencia y saben manejarse en cualquier tipo de situación. Estos seis principios que identificarán al auténtico “vagabundo viajero” y le diferenciarán del turista de paso.

1. La lentitud

El buen viajero se mueve sin prisas y sin una apretada agenda con centenares de cosas para ver o hacer cada día. El viaje lento permite fijarse en detalles que de otra forma se escaparían, charlar con la gente o descubrir agradables sorpresas inesperadas. Las transiciones geográficas, humanas y culturales se viven suavemente surcando el agua o siguiendo el camino.

2. La sobriedad

Cuando se viaja es fácil comprobar que en realidad no se necesita casi nada para disfrutar y ser felices. Conocer las necesidades reales con precisión permite responder a ellas minimizando el uso de los recursos. Una actitud sobria y humilde es una muestra de respeto hacia el otro y una apertura a su realidad. Así se podrá adaptar la forma de satisfacer necesidades a las realidades y los conocimientos locales.

3. El intercambio

Hay que viajar sin orejeras y mirando lo que se encuentra en el camino. El viaje es una oportunidad de conocer gente, y el encuentro sería incompleto sin intercambio. Escuchando y observando, el viajero aprende a deshacerse de sus prejuicios y a recibir otra cultura que no es ni mejor ni peor que la suya sino simplemente diferente. Se puede compartir ideas y conocimientos sin imponerlos al otro. El intercambio puede hacerse también en forma de bienes o servicios o mediante la participación en la economía solidaria. Sigue leyendo “Cómo reconocer a un auténtico viajero”