Categoría: Motivación

Me gustas cuando arriesgas, luchas y no te rindes

Tú, que te escondes tras las palabras de lucha y esfuerzo. Tú, que te preguntas cómo harás para superar los días que aún quedan por venir. Tú, que llevas tatuado el sufrimiento en tu piel. Tú, que atenta lees esperando encontrar un aliento entre los jadeos. A ti, es a quien quiero dedicarle las siguientes líneas.

Para superar el miedo primero hay que sentirlo

Has conocido el miedo, lo sé. Has sentido que perdías el control y que nada de lo que hicieras podía ayudarte. Has intentado huir o mejor dicho, has querido huir. Tu primer instinto ha sido darte la vuelta y echar a correr, sin embargo, había alguien que te lo impedía: tú mismo. Tus últimas razones han sido las que han impedido que le dieras la espalda al miedo.

Sabes que para poder conquistar el miedo primero hay que sentirlo en todo su esplendor, su aliento en el cuello. No es una sensación agradable y no te gusta sentirla pero entiendes que es pasajera y que, tarde o temprano, desaparecerá. Como las nubes de las tormentas el miedo viene, y si sabes esperar los suficiente descarga y se va. Podrá volver, pero como ya le ganaste, él será más pequeño tú más grande.

Ningún mar en calma hizo experto a un marinero

Has sentido como el agua ha tomado forma de ríos en el valle de la mirada o de nudos en el cañón de las palabras. Has intentado poner diques a los mares sin ningún resultado y con el tiempo has aprendido que es mejor dejar que el agua siempre tenga un curso. A cambio te has guardado el poder de decidir por dónde quieres que vaya.

Porque el agua inunda y ahoga pero también limpia y moldea el terreno. A su paso, es capaz de arrastrar la suicidad acumulada, dejando al descubierto aquel horizonte borroso que ahora se advierte claro y definido.

Igual que para poder disfrutar del arco iris ha tenido que llover, para poder saborear el logro has tenido que luchar. Es gracias a ese esfuerzo que has aprendido que aquello que persigues es lo suficientemente valioso como para aguantar las tormentas que han dejado tu cuerpo inundado en varias ocasiones.

Esta permitido descansar y dejarse llevar.

Has convertido tu lucha en un hábito y eso hace que parar resulte complicado. Tienes la sensación de que si te concedes unos minutos de calma para sentarte, parar y mirar a tu alrededor no podrás volver a levantarte.

Sin embargo, como experta marinera sabes que si la tormenta no amaina durante la navegación puedes utilizar el viento y el mar a tu favor para correr el temporal y refugiarte durante un tiempo en aguas más tranquilas.

El viaje del barco es largo y las vistas que ofrece durante el trayecto son variadas y fugaces. Cada vez que miras a tu alrededor el paisaje cambia y es difícil volver a encontrar aquella escena que tus ojos vieron momentos atrás. Solo del marinero depende echar el ancla de vez en cuando para observar y dejarse llevar.

Lucha por aquello que vale la pena conseguir

Si has llegado hasta aquí lo tienes claro: vale la pena pelear ello. El miedo y el sufrimiento serán pasajeros, pero la satisfacción de haberlo conseguido será permanente. Recuerda que la muerte no sucede por el sufrimiento de la lucha, sino por intentar evitarla.
No te rindas, sufre, lucha, llora, sigue adelante, maldice, arriesga, grita, inténtalo, cae, levántate, vuelve a caer, vuelve a intentarlo de nuevo, imagina como sería, sueña con ello, despierta, consíguelo, hazlo realidad. Piensa que para lograr lo que buscas quizás necesites fortuna, pero para amansar a los miedos solo necesitas utilizar tu libertad para hacerlo.

Andrea Pérez
Fuente: lamenteesmaravillosa

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“El destino me ha llevado a descubrir este libro cuando más necesitaba  palabras llenas de energía y de luz. Ha sido un vaso de agua fresquita en mi desierto alpino.” (Elena)
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Señales de que estás haciendo bien las cosas aunque no lo sepas

La vida vino sin instrucciones e improvisar sobre la marcha seguramente ha sido una de las actitudes que has tomado para solucionar alguna situación en tu día.

Por más que uno tenga su plan estructurado, se hace recurrente el tema de improvisar sobre la marcha y tomar las decisiones que sentimos son correctas en el momento preciso.

Hablando con unos amigos sobre el tema, todos coincidimos en que si bien nos encantaría tener esas instrucciones en todos los idiomas, nadie nos pudo haber enseñado mejor que la experiencia propia y de esas decisiones que tomamos.

Al final, todos estábamos de acuerdo en muchos de los siguientes puntos que comparto contigo a continuación, que ojalá te sirvan como un empujoncito y aliento para que continúes creciendo y aprendiendo con los seductores planes B de la vida.

Dudas al momento de tomar decisiones importantes.

Dudar no es malo, es un claro signo de que tu juicio e inteligencia están funcionando correctamente. ¿Conoces a alguien exitoso que en su sano juicio nunca dudó al momento de tomar alguna decisión? Seguramente te ha hecho analizar las situaciones, ampliar tu manera de ver el entorno , comprender las cosas y analizar por un momento cuál es la mejor decisión que puedes tomar.

Sabes lo que quieres… o estás en vía de saberlo.

Eres consciente de ti mismo y no te conformas con lo que no te llena. Es el primer paso importante hacia el cambio. Muchas personas se quedan donde están (física o emocionalmente) porque se necesita valor para soportar los vaivenes maratónicos del autodescubrimiento y el luchar por lo que quieres. Bien por ti.

Tu corazón tiene una que otra cicatriz.

Caíste en las manos de Cupido y quizás te rompieron el corazón en alguna oportunidad. Eso significa que confiaste en alguien, que te atreviste a vivir el amor de la mejor manera que creías correcta y que si bien no funcionó, aprendiste de esa lección. Se necesita valentía para abrir el corazón propio y mostrarnos tal cual como somos.

Algunas veces te sientes perdido.

Tu brújula interna te guió hasta ese lugar donde sabías que querías estar y… de repente no sabes a dónde ir. ¿Te ha pasado?

Si alguna vez te has sentido perdido, es porque te estás moviendo hacia adelante, enfrentando tus miedos y liderando tus sueños. Estas exactamente donde tienes que estar en ese momento para aprender algo y lo sabes.

Una vez leí la frase: “da tu primer paso con fe, no es necesario que veas toda la escalera completa, sólo da tu primer paso”. Y como dice la canción: “si te pierdes, siempre puedes volver a encontrarte”.

Tu ego, alguna vez, fue lastimado.

Una sabia frase de Jillian Michaels, una entrenadora norteamericana, dice “Un mal día para tu ego es un gran día para el alma.” Seguramente en algún momento tuviste que agachar la cabeza y aprender humildemente la lección sobre algo de lo que estabas completamente seguro. A todos nos ha pasado, nos hemos sacudido el polvo y continuamos adelante.

Tienes amigos que se sienten como tu familia.

Si en este momento te estás acordando de ese buen amigo/a al que puedes llamar a las 4 am para desahogar tus miedos o contarle la nueva idea que tienes, siéntete orgulloso/a de poder tenerlo en tu vida. Los amigos son la familia que uno elige. Encontrarlos y mantenerlos es un trabajo difícil, por lo que tener amigos así es una de las grandes cosas que has logrado.

Has cometido errores.

Los errores son inevitables en una vida digna de ser vivida. Son muy importantes mientras puedas aprender de ellos. Te enseñan exactamente lo que quieres y quién quieres ser. No te de miedo de cometerlos, pero aprende lo más que puedas de ellos.

Algunos días te quieres bajar del mundo un ratito.

Tal vez sea debido a una separación, la pérdida de un trabajo o la vida con su constante sube y baja… Algunos días son un poco más difíciles que otros y quieres salir corriendo del mundo por la puerta de emergencia.

A pesar de eso, estás seguro que te harán más fuerte, más agradecido, más compasivo y más sabio. Las personas con el espíritu más hermoso que conozco no “nacieron” de la nada, sino que supieron sobreponerse a los días complicados y sacaron el mejor aprendizaje del mismo, haciendo brillar sus sonrisas mucho más.

Hace un año no eras ni la sombra de lo que eres ahora.

Cada cumpleaños te sientes una persona muy diferente a la que eras hace apenas un año. Tu evolución y crecimiento constante se reflejan en todas esas experiencias que tuviste, errores de los que aprendiste y lecciones que te hicieron ser la persona que eres hoy.
Sigamos viviendo como mejor sabemos hasta que podamos descargar las benditas instrucciones.

Greicol

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5 cosas que hacen las personas que contagian buena energía

1. Escuchan con curiosidad, hablan con franqueza y actúan con integridad.

La escucha y la curiosidad hace que las relaciones prosperen. Que tu hables con tu verdad permite a las demás personas que se sientan cómodas para poder decir la suya. Los demás se sienten cómodos con estas personas y sienten que pueden ser honestos. Además tu eres cuidadoso e íntegro en cuanto a las cosas que te cuentan. Las personas sienten que hay un interés en ellas, porque se ve la curiosidad por su vida y eso las llena de amor y buena onda.

2. Tratan a todos con amabilidad, no porque los demás sean amables, sino porque ellos lo son.

Uno de los regalos más grandes que nos podemos dar las unos a los otros es la amabilidad. Cuando alguien está sufriendo, estar ahí para ellos. No se trata de hacerlo sólo por las personas que te caen bien y a las que respetas, eso es fácil, sino también hacerlo por completos desconocidos e incluso por personas con las que tienes menos afinidad. La verdadera amabilidad reside en el acto de dar sin la expectativa de recibir algo de vuelta.

3. Recuerdan que todo el mundo tiene una historia.

Todos tenemos nuestra historia. Pueden ser cosas del pasado o del presente las que estén condicionando el actuar de una persona, pero hay que recordar que las conductas no nacen desde la nada. Las personas que siempre esparcen la buena onda se reservan los juicios y en vez ofrecen su consideración.

4. Nunca miran a nadie por debajo de ellas, al menos que le estén estrechando la mano para levantarles.

Tendemos a mirar la vida como meritocracia, por lo que algunas personas se confunden y miran para abajo a alguien que no ha logrado el mismo éxito o ha obtenido el mismo nivel educacional que los demás. Pero todas las personas tenemos nuestras luchas, nuestros logros y nuestros fracasos. Las personas que esparcen la buena onda nunca juzgan a una persona por lo que se ve, saben que todos tienen sus historias y que todos merecen ser tratados con dignidad.

5. Aprecian a aquellos que les han apoyado, perdonan a aquellos que les han lastimado, y ayudan a aquellos que los necesitan.

Los negocios son complicados, la vida es complicada y el liderazgo es difícil. Trata a todo el mundo, incluyéndote, con amor y compasión y siempre estarás en lo cierto. Cuando tratas a las personas de la forma en la que te gustaría que te trataran tu vida mejora inmediatamente.

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Superabuelas: Lena con 89 años viaja sola por el mundo y Stella con 89 años se tira en parapente

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LA ABUELA DE 89 AÑOS QUE VIAJA SOLA POR EL MUNDO

Tiene 89 años, y lleva desde los 83 recorriendo el mundo. Hablamos de Elena Mikhailovna, la nueva sensación de internet en Rusia gracias al post de una compatriota viajera, Ekaterina Papina. Esta la encontró por casualidad en un restaurante de Vietnam, donde “Baba Lena” (la “abuela Lena”), como ahora la llaman, intentaba evitar el picante en la comida.

La abuela Lena voló desde Krasnoyarsk hasta Vietnam sola con 89 años. Decir que me sorprendió es poco”, explica Ekaterina en el post de Facebook que se hizo viral.En él cuenta la historia de esta incansable aventurera, que creció huérfana y sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial trabajando en la retaguardia, en Oremburgo, arando los campos con bueyes para la siembra.

El resto de su vida continuó dedicándose tanto al campo como a las tareas del hogar. Se casó con un militar, de quien dice que todo fue bien hasta que empezó a beber y a golpearla a ella y a su hija. Pero todo aquello quedó atrás: ahora, Elena tiene, además de aquella niña, dos nietos y una pensión que estira para poder viajar, como mínimo, dos veces al año.

La abuela ha visitado ya Turquía, Polonia y Vietnam, pero, sin duda, su destino favorito es República Checa, adonde ha volado cinco veces. Procura ir al menos una vez al año durante tres semanas, para descansar en las fuentes termales de Karlovy Vary, que, según ella, le sanan. Allí, por cierto, conoció a una turista alemana, que la invitó a pasar unos días en su casa. De este modo, aumentó en uno más la nómina de países visitados por la alegre anciana, siempre dispuesta a hacer amigos.

Eugene Evtikhiev, la agente de viajes de Elena, en Krasnoyarsk, ha afirmado a una publicación rusa que, en sus siete años de trabajo en el turismo, es la primera vez que ve que alguien de esta edad posee “la fuerza y la salud” para viajar más de 7.000 kilómetros. No obstante, la señora sí que tiene algunos problemas de la vista, por lo que va a volver a operarse los ojos este año -el pasado, la intervención no tuvo éxito-.

Esta, que parece ser la mayor dificultad que posee Elena, ha animado a muchos internautas a pedir su número de cuenta, para intentar ayudarla tanto con la operación como en la consecución de sus sueños. Por lo demás, la abuela Lena se defiende sin problemas: viaja sólo con un bastón (¡y una mochila!), siempre cuenta con alguien dispuesto a echarle una mano y se atreve con todo: viajes en moto y en camello, baños en el mar, subidas a las alturas, platos exóticos… Seguir leyendo “Superabuelas: Lena con 89 años viaja sola por el mundo y Stella con 89 años se tira en parapente”

A la vida hay que exigirle mucho

A la vida hay que exigirle mucho. A la vida hay que exigirle bien. Porque no te preocupes que ella ya se ocupará de exigirte a ti cuando menos te lo esperes y por la razón más insospechada. Un día sales de casa y búm. Un día vuelves de un chequeo rutinario y zas. Un día coges el coche y pam. Es siempre más tarde de lo que te crees. Cualquier día te cambian las reglas de este juego al que llamamos vida, y lo hacen sin que nadie te pida permiso y sin avisar. Así que plantéatelo ahora o atente a las consecuencias. Porque puede que jamás exista un espérate, porque puede que para ti no haya previsto un después.

Por eso, yo exijo. Exijo sentir cosas todos los días. Buenas, malas y regulares. Todas y cada una de ellas. Me da igual. Miedo, asco, rabia, ira, sorpresa, alegría y tristeza. Porque un día sin emociones es un día perdido.Y porque ahí donde la emoción manda, es siempre donde ocurren las cosas, es donde yo exijo estar.

Yo exijo. Exijo no pasar ni un sólo día sin estar enamorado. No hablo de estar acomodado. Ni de dejarme simplemente llevar por la inercia. No. Exijo mariposas todos los días. Y exijo también a alguien a mi lado que las quiera mantener más allá de lo razonable, más allá de lo racional. Alguien que esté dispuesta a dejarse la vida en el intento. Y que quiera casarse cada día conmigo. Y que lo demuestre en cada tempestad. Exijo que se lo curre tanto o más que yo. Y si no, no me vale la pena ni el simple hecho ya no de estar en pareja, sino de respirar. Ah y una cosa más. Exijo que la prudencia se tome vacaciones eternas conmigo. Porque jamás me ha garantizado nada el hecho de ir poco a poco. Ni me ha hecho más feliz. Exijo que deponga sus armas hasta que me asegure que mientras yo sea prudente, nada de lo que me gusta se va a terminar.

Yo exijo. Exijo viajar hasta que el cuerpo aguante. Cada rincón del planeta esconde algo o alguien que tiene algo que enseñarme, cada kilómetro recorrido es otra lección de la que aprender. Soy consciente de que hay casi doscientos países en el mundo, y que yo habré visto siempre muy pocos, con mucha suerte llegaré a conocer la mitad. Y sobre todo, lo más importante, habré estado siempre en menos de los que visité. Un destino es una oportunidad para reencontrarse. Un hogar es donde vacías tus maletas. Y un origen es donde dejas que crezcan los recuerdos. Por eso, por mucho que te alejes, ellos se crecen más. Seguir leyendo “A la vida hay que exigirle mucho”

Lealtad con uno mismo

Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora…

Me siento como aquel niño que ganó un paquete de dulces: los primeros los comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocos, comenzó a saborearlos profundamente.

Ya no tengo tiempo para reuniones interminables, donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.

Ya no tengo tiempo para soportar a personas absurdas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.

Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.

No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.

No tolero a manipuladores y oportunistas.

Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.

Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos.

Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.

Quiero la esencia, mi alma tiene prisa…

Sin muchos dulces en el paquete… Seguir leyendo “Lealtad con uno mismo”

18 pistas para saber si tienes inteligencia emocional

Según definieron Salovey y Mayer el año 1900, la inteligencia emocional consiste en manejar los sentimientos y emociones, clasificarlos y utilizar estos conocimientos para dirigir los propios pensamientos y acciones.

La inteligencia emocional, por lo tanto, no tiene nada que ver con la inteligencia lógica. De hecho, se ha demostrado que, un 70% de las veces, las personas con un coeficiente intelectual promedio superan en inteligencia emocional a las que tienen coeficientes más altos. Esto esclareció que el coeficiente intelectual no es la única fuente de éxito en la sociedad, pero la inteligencia emocional es tan intangible que es muy difícil de catalogar el grado que alguien tiene.

Sin embargo, un análisis de los datos de más de un millón de personas realizado por Travis Bradberry ha sintetizado algunas claves que nos pueden ayudar a saber si tenemos o no inteligencia emocional.

Según este autor, las personas con inteligencia emocional comparten las siguientes características:

1- Tienen un amplio vocabulario emocional

Todas las personas experimentan emociones, pero solo algunas pueden identificar con precisión qué les ocurre. Según la investigación de Bradberry, solo el 36% de las personas pueden verbalizar si están irritados, frustrados, estresados u oprimidos. El resto se suelen basar en un simple “bien” o “mal”. Mientras más específicas sean tus palabras, mayor facilidad tienes para saber cómo te sientes, qué ha causado el posible problema y cómo lo puedes arreglar.

2- Sienten curiosidad por los demás

Sin importar si eres extrovertido o introvertido, si tienes inteligencia emocional tendrás una gran empatía por lo demás, por lo que te preocuparás por la gente que te rodea y, por lo tanto, sentirás gran curiosidad por ellos.

3- Abrazan el cambio

Quienes son inteligentes emocionalmente también se adaptan con facilidad a los cambios. Dejan de lado el miedo que puede provocar cambiar de vivienda, trabajo o pareja y buscan la felicidad escondida.

4- Saben cuáles son sus puntos fuertes y débiles

La inteligencia emocional no solo se basa en conocer las emociones. También en las debilidades y fortalezas de la propia persona. Consiste, en definitiva, en conocerse a uno mismo. De este modo, saben cómo usar su propia personalidad para adaptarse a las situaciones. Seguir leyendo “18 pistas para saber si tienes inteligencia emocional”